mundo interior, desguace creativo, el cajón en la pizarra, taller de sentimentalismos, flores de piel descarnadas y una sonrisa
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miércoles, 20 de noviembre de 2013
Shadow
Si el tiempo me susurra que sigo en la misma espiral, saldré de su óvalo eterno para entrar en otro.
No esperes que entienda cómo actúa esa otra que soy, esa sombra que camina siempre pegada a mí. Sólo espero ser un día más rápida y girarme a tiempo para poder mirarla a los ojos y decirle: te tomo, tal y como eres.
martes, 8 de mayo de 2012
Muse
La musa viene de noche, en la oscuridad. Porque sólo en la auténtica oscuridad podemos descubrir de nuevo lo que es la luz.
viernes, 18 de febrero de 2011
Bello vestido solitario (Parte 1)
Érase una vez un bello y extraño vestido. Su eclecticismo discordante junto a un anacronismo armónico provenía de un lugar desconocido. Sus tejidos eran naturales, delicados, fáciles de arrugar pero enormemente resistentes.
miércoles, 15 de abril de 2009
Recuerdo 1

Su mirada se posó sobre un viejo tocadiscos. Era de esos con plato y cassete de los años 70.
Miró con nostalgia el aparato y recordó uno similar de su infancia. Se trasladó a sus seis años, cuando su padre colocaba con mimo los vinilos y ella esperaba ansiosa. Ella quería utilizar aquel carísimo aparato del que se despegaban las notas que llenaban su mente, pero no le dejaban. Aprovechaba para ponerlo cuando estaba sola, en esas rarísimas ocasiones que le permitían una deliciosa acción prohibida. Ahora recordaba ese momento con nostalgia. Enchufó el aparato sin pedir permiso, era ya adulta, pero la sensación clandestina aún estaba impresa en su mente y le divirtió.
martes, 14 de abril de 2009
La Vela (2ª Parte)

La Vela (2ª parte)
El pelo revuelto y un remolino que no quiere deshacerse. Pablo, envuelto en una toalla intenta darle forma. La barba de la mañana. Los ojos pesados. La ilusión… ha debido quedar en el desagüe, con el sudor inútil de la noche y una paja rutinaria.
Unas revistas húmedas cerca del retrete. Sobre el lavabo restos de espuma. Una mujer se despide en el dormitorio. Pablo se excusa para no despedirse. Ella tiene prisa. Sin más explicaciones, comienza un nuevo día.
La maleta, la gabardina y el paraguas. Tres meses en una lluvia incesante. Esquivar unos charcos más y volver a la rutina. Un timbre, dos, tres, veinte. Por fin una venta. Hoy ha tenido un buen día. Arranca el coche, enciende la calefacción. Saca de su envoltorio un bocadillo. Un par de mordiscos y acercará las manos a la calefacción. Termina el almuerzo. Diez timbres más y volverá a casa.
Ya es de noche. Del brazo cuelga su paraguas. Ha parado de llover. Una bolsa en su otra mano: la cena en cajas de cartón y plástico. Las llaves en el fondo de la gabardina. Resbalan de sus manos. Caen en un charco frente al portal. Entra en casa. Enciende la calefacción. Prepara una bandeja. Se cambia de ropa. Enciende la tele. Escucha el contestador: su madre, Pedro y la mujer de la noche anterior: se dejó una pulsera, pasará a recogerla.
Coloca su cena sobre una bandeja. Sin perder de vista el televisor engulle su manjar precocinado. El timbre. Sorpresa. No es más que la vecina por sal. Una mujer castigada por los embarazos. Un niño pequeño le sigue preguntando por la cena. El griterío de los otros tres. Un dulce y a la cama. Mala programación. Tratará de leer. Los de arriba vuelven a discutir. Y en su dormitorio la televisión de los abuelos no le deja dormir.
......................................................................E.Böhm.
jueves, 26 de febrero de 2009
La Vela (1ª parte)

La Vela (1ª parte)
Quieta. Un aliento que se acerca. Quiere alcanzar un suspiro, avivar una llama. Pero cuando la vela está a punto de apagarse es mejor dejarla sola. Cuando la mecha es corta el silbido más sutil puede desvanecer un posible resplandor.
Un suave movimiento. La cera líquida cae y deja espacio a la mecha... consume el tiempo.
Cae la cera sobre los delicados dedos, inertes frente al calor que más tarde clamará al agua de las entrañas.
Quieta. Un resplandor. Fugaz. El pequeño brillo extenúa a su progenitor.
Ella deja de jugar con la vela de la tetería. Él había vuelto. De nuevo los ruidos de los murmullos, unas voces más altas, el chisporroteo de la lluvia. Lo cotidiano, una misma conversación, la cuenta, un taxi.
Un asiento profano, desidioso, caro y de mala calidad. El olor de la podredumbre de la ciudad y la ilusión del deseo muerta en la llama que nunca llegó a ser. Y mientras resuena el tambor de la tormenta, un bombeo bajo el vientre acompaña la orquesta natural con el recuerdo de una pequeña perla de fuego... pequeña, vulnerable, erosiva.
El despertador. Sencillo artefacto con el que destruir el amor por la mañana. Ella lo apaga con un golpe torpe. Después lo acerca, mira la hora, murmura algo entre bostezos, se retuerce por entre las sábanas y se regocija en el calor, plácida, relajada. Piensa en los pequeños placeres de la vida. Silencio. Una voz rompe ese breve instante de calma y ternura cálida para apagar la corta mecha de cada mañana.
Un café, sueño, un cigarrillo a medio terminar junto a la puerta del ascensor. Ojos de vidrio. Saludos a los vecinos en los que la nota más clara es un murmullo monosilábico. El sonido del ascensor. Su motor, sus frenos, el roce áspero de la gabardina con el bolso. Frío en los tobillos desnudos. Un frío que recorre las piernas que no han querido ir descubiertas en una media, aprisionadas en unos tacones, calambres.
...........................................................................E. Böhm.
jueves, 5 de febrero de 2009
two paths

decidió comenzar su andadura y, como siempre, tuvo que elegir entre dos caminos...
a la izquierda lo ya vivido, a la derecha lo incierto...
era una persona curiosa, así que comenzó a caminar, poco a poco, sin prisas...
algún día, demasiado tarde, haría una introducción...
ahora, pensamientos que se desvanecen, un faro al fondo y palabras secas en libros de contabilidad...
se llamaba elena böhm y siempre le gustó lo incierto...
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